Nombre: Gastón
Ubicación: Miraflores, Lima, Peru

sábado, 27 de agosto de 2005

Mis tercios viejos

Iba a responderle a Angel la interrogante que le quedaron sobre la historia del ùltimo cuadro que formò el Tercio. saben, es una de esas notas personales que uno escribe para sì mismo, y quien la entiende bien, y si no tambièn. Con la complicidad de un antigripal y una limonada cargada al pisco acholado. Pero en fin.

En vez de responder en el otro post, preferì poner algo aquì, porque al fin y al cabo, pensè, què tan personalpuede ser si al final lo compartes en una pàgina pùblica, pero ese es mi roche y si no gustando, de canal cambiando.

A ver, algunos tèrminos raros.

-Los doce apòstoles no son Judas y su pandilla si no la docena de saquillos de pòlvora que se cargaban en bandolera sobre el pecho y servìan para que el arcarabucero tuviera las cargas a mano. Las balas, plomos redondos de una onza, las guardaban de a dos o tres en la boca y las iban escupiendo en la boca del arma.

- El disparo originaba una humareda de los rediablos que te dejaba negra la cara. Màs o menos como cuando tu viejo te decìa que no te acerques a los arrancadores en navidad y cuando arrancaban te dejaban apestando a pòlvora.

- El cuadro. Cuando una unidad entraba en combate, formaba un cuadrado, màs o menos de 24X24 hombres. Lanceros en el frente y "mangas" de arcabuceros en lass esquinas; formaciòn tìpica para resistir una carga, bàsicamente de caballerìa.

-Sobre oir misa y la parafernalia de luego, pues eso. Antes de pelear los soldados oyen misa. He tenido oportunidad de participar en algunas incursiones similares y como dicen mis compadres, en las trincheras no hay ateos.

Aquì empezamos a desviarnos del tema. Ferro, ferro, Santiago y a ellos y todos esos gritos, son las arengas con las que los Tercios se daban valor para entrar en combate. Vivaspaña tambièn valìa, pero particularmente no me gusta. Imagìnense la escena, 300 o 400 desgraciados, golpeando escudos con espadas, arcabuces con dagas a grito pelado y redoble de tambores. Un griterìo para helar la sangre a cualquiera y de paso, espantar el miedo entre el persona que te acompaña.

Llevado por la emociòn alguna vez he gritado a voz pelada Viva el Perù, junto a soldaditos de 18 o 20 años que se metìan en la selva, Fal en mano y miedo en el pecho y crèanme que la experiencia es aleccionadora como para ganarle respeto a una arenga.

Bueno, espero que eso despeje las dudas formales. Si alguno de los incluidos quiere agregar algo es bienvenido. Me he dado cuenta que me encanta escribir asì. Muy persona, lezclando realidad y ficciòn en una bruma rocambolesca. Lo harè màs seguido, porque me he dado cuenta que escribir es lo màximo.

De la casa del Màrquez, viejo, què quieres que te diga. Agosto ha sido un mes paraguardarme en los cuarteles de invierno de Miraflores, con cuatromil teevisores y telèfonos que te saturan de informaciòn màs de lo que uno quisiera. Francamnre quisiera volver a los dìas de la calesa de los dueños de la casa de Torre Tagle. Por su bella dama, no queda si no batirnos.

2 Comments:

Blogger Angel Castillo Fernández said...

No esperaba este post tan meridianamente clarificador. Muchas gracias por tomarse la molestia mi estimadísimo, Gastón. Y lo esperamos junto a la calesa con la mano extendida de una amigo que puede asegurarle, aliviado, que no hay moros en la costa... y es que duraron poco más de un par de días. Y gracias a Dios no fueron necesarios los arcabuces para sacarlos.

Un abrazo.

1:48 a. m.  
Blogger Gastón said...

Nunca subestimes el poder de la pólvora, viejo.
Menos en manos de unos sujetos a little bit encabronados.

9:44 p. m.  

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