Nombre: Gastón
Ubicación: Miraflores, Lima, Peru

miércoles, 14 de setiembre de 2005

Olores

Una vez leì que el sentido que mayores evocaiones nos trae es el olfato. Y trataba de recordad y sí pues.

Por ejemplo la Navidad. No puedo oler pólvora, así sea en una balacera, y sentirme en mi casa de Magdalena prendiendo cuetes con mis hermanos o mi papà, corriéndonos de la vieja porque acabamos de quemar las sábanas que dejó secando en el patio, con unos arrancadores de prosesión. O el olor a chocolate caliente, que aunque lo hagamos en julio (en realidad, es la época en que más lo tomo, lo otro es por mono), siempre me va a parecer que es diciembre y me pone de buen humor.

El olor a canchita siempre será de las tardes de cine con la Primera Dama y el piso encerado lo asociaré por siempre a cualquier cumpleaños infantil de los que celebábamos en casa. He ido creciendo y siempre he sumado olores. Cierras los ojos y todo aparece delante de tí.

Hay olores que todavía disfruto y se que extrañaré cuando ya no estén. Los guisos de carne de mi vieja y el olor a la mayonesa sùper cargada al ajo que ella prepara como a mí me gusta. O el pasto recièn cortado del jardìn de la mamama. O el olor a rayos que sale del rio Huatica, encerrado por la universidad, que cada vez que paso me hace acordar a los interminables y horrendos sàbados que pasaba allì estudiando Mate 1.

Todavía puedo disfrutar del olor a mar, uno de mis favoritos. Y sé que cuando tenga nietos, si es que llego, los sentaré y les contaré de aquellos días en los que salía a media noche de un canal que posiblemente ellos no conozcan -como la mayoría de cosas de nuestros días-, y el mar olía perfecto en el malecón, y en el verano todavía alcanza a mezclarse con el olor a los jazmines, que ya comienzan a florecer de nuevo.

Huelan, aspiren, alimenten su memoria. El aserrín de las chinganas impresentables de los viernes universitarios, la laca de pelo de mi abuela y sus inacabables cocteles. La chicha morada en el patio de mi casa. Cuántos olores que se fueron y que ahora sólo los recuerdo en otros lugares y otras personas. Pero queda tiempo. Como el mar, todavía quedan olores eternos.

Huelan. Es gratis y hace bien.

3 Comments:

Blogger Mary Red Rose said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

7:06 p. m.  
Blogger Rgm_480 said...

Realmente el olfato es maravilloso y se encuentra subvalorado sobre los demás sentidos. Me encanta el olor del pasto recién cortado, del chocolate caliente y de mar en las mañanas. Olores dulces que despiertan la memoria y recuperan el espiritu.
Es trágico que los perdamos entre las inmundicias de las ciudades que crecen de olores y de sabores, acabando con lo que ya había.
El olor de la grama es ahora olor de plastico, y la lluvia que en el campo cubre de aroma, en la cuidad la cubre de vahos.
Respiremos, y recordemos que hoy podemos preservar imagenes, pero no olores.

2:15 p. m.  
Blogger Gastón said...

Así es R, el olfato es una cosa ,maravillosa, y evocadora.
El olor de las rosas rojas tambièn me gusta.

7:56 p. m.  

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