Nombre: Gastón
Ubicación: Miraflores, Lima, Peru

viernes, 13 de octubre de 2006

Mi vida con él

Ya en otras oportunidades he hablado de èl. De la extraña relación que nos une al Señor Gordo y a mí. Pues ahora con toda la familia de viaje, quedamos en la casa sólo (solos) èl y yo. La relación con mi padre cambió, no se si definitivamente aquella vez que decidì irme a vivir sólo una temporada para evitar una desgracia mayor de la que se habìa gestado, de la que aùn hoy llevo las cicatrices en el pecho.

Pero no iba a eso este post. La cosa es que bueno pues, henos aquì a los dos. Hechos a imagen y semejanza, vièndome reflejado en èl con unos años menos. SI hasta a veces pienso que soy yo el que lo conozco como si lo hubiera parido, y no al revès. Sus silencios, su risa atravesada, sus chistes tontos y fuera de lugar que sacan de quicio a su esposa. Somos tan parecidos que no me queda otra que aguantarlo y personarlo, a nombre de mi hijo y mi futuro. Supongo que piensa èl igaul que yo, al menos de lo que le escuchaba a mi abuela quejarse de mi abuelo, el viejo terco.

En fin, la cosa es que hemos hallado el modo de la convivencia pacìfica. Sin la Señora Gorda por aquì, hemos tenido que aprender a apañarnoslas solos, o remplazàndola. CLaro que ese tipo de conversaciones padre-hijo, impartiendo sabidurìa recostados en una chimenea no van con èl. Menos conmigo; asì que cada acuerdo lo tomamos a la sobreentendida, conforme nos va llegando.

Suelo despertarme entre 4 y 5 de la mañana para encender la terma de la ducha, y èl me ha cedido los primeros minutos de las siete de la mañana para poderme meter al baño tranquilo, mientras èl prepara el desayuno. Ya me tienen hartos sus panes de molde con queso fresco en el microondas, pero como sè que yo no harìa nada mejor, pues caballero, me enveneno resignado. A mi regreso lavo los platos del almuerzo y del desayuno, tiendo la ropa que èl puso a lavar antes de irse a la oficina y espero a que llegue para cenar, si es que hay algo medianamente comible. Ayer se nos acabó el turròn y tuvimos que improvisar.

Deberìan vernos. Dos fulanos que acaban de quitarse el saco, aùn con la corbata puesta, dàndole a la cocina. Decidì transformar unos platanos algo negritos en una tortilla.. en realidd, cuando los huevos fritos invadieron la otra porciòn de la sartèn. El viejo por su lado, preparaba una salsa de carne para los tallarines que hervìan en una olla. Y lo de preparar era bàsicamente agregarle ketchup a una lata de salsati que encontramos en la despensa. El resultado fueron tallarines rojos con cosa frita encima, que para què, todavìa no nos matan.

Seguimos sin encender las luces, y todavìa no hay flores, pero nadie menciona el tema. En las noches vemos tele, y le hace gracia o critica lo que pbçublico en el noticiero y hasta se anima a sugerirme una que otra nota para hacer (una vez le hice caso y gané un concurso... se puso insoportable). El día que jugò y perdiò Perù, compre algunas cosas de picar y su gaseosa màs, que se acabaron antes del primer tiempo. Con toda la pachocha del mundo, el viejo saliò del cuarto y regresò con varias bolsas de papas fritas y unos chocolates que sabrà Dios donde tenìa encaletados.

Los arrojò donde yo estaba sin decir palabra. Abriò una bolsa y agregó: No le digas a tu madre. Que estamos comiendo sobre su edredón blanco.

4 Comments:

Blogger Angel Castillo Fernández said...

G vs. G

3:45 p. m.  
Blogger Kat said...

Qué comentar al respecto?
Nada. Sòlo un par de veces he visto a tu madre (de la que tengo mayor recuerdo) y una sola vez a tu padre (Del que no recuerdo absolutamente nada)...

Hubiera podido empezar a hablar del mío...
pero, para qué...

quizás me nazca algo más tarde, ahora no es el momento.
Y no es copia fiel de tu escrito chochera. Los viejos, son los viejos. Y con ellos nadie se mete. Y si te hablan de ellos te tocan el punto más vulnerable imposible de eludir.

De repente se me vino a la mente la ocasión en la que me contaste que te pusiste la corbata de tu viejo y que éste se dio cuenta cuando te vio en la tele, chambeando.

Disfruta de esto chochera. Al menos ella se fue de tu lado temporalmente. Él sigue contigo comiendo cuanto invento preparen.

Y tengas la edad que tengas, vivir con tus viejos es simplemente lo máximo. Es una suerte que vas a envidiarle a otros, cuando ya no vivas allí.

De todos los post que he leído en tu blog y que me han gustado, estos dos han sido los únicos que verdaderamente me partieron en dos el corazón...

9:43 a. m.  
Blogger M. said...

Si la relación con la madre es de una manera y una vaina, la relación con el padre es otra y tambien una vaina. El caso es que si no fuera por ninguno de los dos, no seriamos los que somos hoy en día.
Y adivina quien cumple años hoy. Sí, el papá de Meteoro, hoy hay especial de Heihachi para todos jajaja.

10:03 a. m.  
Blogger Gastón said...

Noooo, Chispita, mándale un saludo, de parte de su último pelo, jajaja.

Sí, gracias Kat; las relaciones con ambos viejos son diferentes. Y técnicamente, de una forma bastante retorcida, aunque fue dicho por su médico, su vida me pertenece. Plop.

8:49 p. m.  

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